viernes, 6 de octubre de 2023

María de Cateura: La vida (invisible) en la basura

 


Por Moli Molinas

Como cada mañana, María Antonia Caballero (63) se despertó muy temprano ese miércoles 6 de abril de 2022 y tomó su carro para

ir a trabajar. O mejor dicho su carro-mano, un precario contenedor con ruedas que empujaba con sus manos, porque no le alcanzaba para comprar un motocarro. Sus manos se habían vuelto duras de empujar ese carro-mano cada día para ir y volver del vertedero Cateura, como hace más de 30 años. La basura le daba de comer a su familia, es un trabajo demasiado duro ser ganchera o

recicladora en el gran basurero de Asunción, aunque alguna gente suele gritarles que son puercas, que no quieren trabajar, y que no toquen “su basura”.

¿Pero a quién pertenece la basura? ¿Pertenece a gente como María que construyó sus vidas y sus barrios alrededor del reciclaje

informal en los Bañados de Asunción? ¿Pertenece a las empresas que se disputan la gestión del vertedero Cateura? ¿Pertenece al Estado? El vertedero Cateura fue ubicado en 1984 por orden del dictador Stroessner en un humedal al borde del río Paraguay, como una “solución” al problema de disposición de la basura en Asunción. Y a partir allí se sucedieron los conflictos sobre la gestión de la basura, por los grandes intereses económicos que mueve.

En 2002, el exintendente Burt (1996-2001) fue acusado por la utilización indebida de fondos destinados a convertir a Cateura en un parque ecológico. En 2004, el intendente Riera privatizó la gestión del vertedero al Consorcio EMPO, poco después aparece un fuerte conflicto con la empresa El Farol, que lidera el consorcio GIRSA (Gestión Integral de Residuos S.A.). El conflicto también llegó a los

tribunales y fue enjuiciado el intendente Ferreiro, quien renuncia en 2019 por esta causa, y posteriormente el intendente Rodríguez otorgó la licitación para la gestión del vertedero Cateura al consorcio GIRSA, que fue el único oferente. En Paraguay se habla del monopolio del negocio de la basura y de la mafia de la basura, pero esa es otra historia.

Ese miércoles, María sabía que tenía que salir cerca de las 11 h de Cateura con su “mercadería” para ir a cocinar. Ella llamaba “mercadería” a lo que otros llamaban “basura”. Ella era parte (invisible) de la cadena de valor del reciclaje, sabía muy bien que lo que la gente de la ciudad con baldosas desechaba como “basura” se convertía en “comida” para la gente del “bajo”. Lo que no sabía María es que en el noticiero del mediodía ella dejaría de ser invisible.

 

A las 11:47 María Teresa López anunció el titular: “Tragedia en Cateura” y dijo que “una anciana murió al ser atropellada por un camión recolector de basura”, un camión que pertenecería a una empresa privada, no a la municipalidad. “Esta señora anciana se dedicaba, buscando cosas, elementos en medio de la basura, y termina de esta forma”, dijo. La cronista Clara Acevedo estaba en el lugar de los hechos y siguió contando: “Se trata de María Antonia Caballero de 63 años, ella era recicladora aquí del Vertedero de Cateura”.

Lo cierto es que, ese mediodía del 6 de abril, la Policía arrestó al chofer de la empresa GIRSA como el presunto responsable del accidente que mató a María, un muchacho de 24 años que conducía el camión Scania 112 rojo, modelo 1987, con matrícula BOL 422 y que tenía acoplado un remolque marca Randon modelo 3, ejes blanco y chapa NBD 700, según el informe de la comisaría

jurisdiccional. ¿Y cómo era el rostro de María? ¿tenía hijos? ¿tenía nietos? ¿almorzaron ese mediodía de abril? Busqué, pero no encontré ninguna foto de María en las noticias. Ella sigue siendo invisible de alguna forma. Me quedo pensando en María, empujando su carrito con sus manos duras, casi toda su vida, invisible como otras Marías que siguen ¿ganándose la vida? en los campos de Cateura. Y escucho la canción de León Gieco para otra María en otros campos y la misma desigualdad:

María nació en el campo, junto con la libertad Tiene la piel del viento, tiene los pies de hierba Y los ojos del cielo


Tiene las manos duras como la tierra del corral 

Tiene las manos duras

Como la tierra del corral Como la tierra del corral

 

No se necesita, no se necesita, dice María Tener las manos blandas para ser mujer Tener las manos blandas para ser mujer

 

León Gieco (María del Campo)


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